Es cierto que no puede existir en el mundo un amor más grande que el de una madre hacia sus hijos pero ¡vaya si te cambian la vida! ...y me pregunto cómo se organizará una madre trabajadora...
No debe ser fácil.
Yo, gracias a Juan, tengo la suerte de haber disfrutado cada día al lado de mi hija ¡y lo sigo haciendo! ya 17 meses y una semana.
Nunca nos hemos separado más de unas horas; pasamos juntas todo el día, Naia me acompaña a todos lados; lo cual es un placer porque todo le gusta, todo le interesa, siempre que haya actividad, eso sí. Jugamos, paseamos, nos bañamos, vamos a comprar, visitamos a las nenas, metemos los pies descalzos en el barro, leemos cuentos, cantamos y bailamos canciones, vamos a ver vacas, a pisar unos charcos, a tratar de agarrar unos sapos o llevamos al perro del vecino a nadar a la laguna. Todo vale.
A Naia le encanta dormir hasta tarde, menos mal, porque dada la actividad que desarrolla mientras está despierta, si además me hiciese madrugar, no se qué quedaría de mi. Es remolona, y se despierta siempre de buen humor. Muchas veces cuando abre los ojos le da por hablar y dice alguna de sus pocas palabras: teta, wawau, tota, mama...
Algunas veces yo tengo cosas que hacer y ella me acompaña, pero por suerte mis tareas son flexibles y puedo organizarme libremente así que tengo mucho tiempo para estar con ella de verdad, compartir sin prisa cada momento.
Un par de días a la semana vamos a comprar al pueblo más cercano, que se llama Laguna Naineck, pero no tiene ninguna laguna. Si para describirlo dijese que tiene más de diez mil habitantes, estaría confundiendo al que lo leyese.
Naineck sólo tiene una calle asfaltada y el asfalto no llega hasta el final, así que si llueve y estás en coche quizás no sales más. Naineck no tiene edificios ni una sola casa de dos plantas, Naineck tiene una plaza grande con árboles y un hospital rural; Naineck significa "venado" en "qom", qom o toba es el idioma de los aborígenes que llevan el mismo nombre, y la colonia más grande de Argentina creo que está aquí, al lado de donde nosotros vivimos, se llama "La Primavera". Naineck tiene gente linda, caña de bambú y árboles frutales. En el camino al parque vive un taiwanés que planta los mangos más ricos y enormes que jamás probé. La gente en Naineck vive metida en sus campos, por eso parece mucho más pequeño de lo que en realidad es.
Nosotras vamos a la verdulería de nuestra amiga, donde pesábamos a Naia en su báscula cuando era más bebita, allí tienen unos wawaus muy cariñosos y una silla de madera chiquitita donde a ella le gusta sentarse mientras hacemos el pedido, o agarra unas totas-naranjas y las reparte por ahí. Luego vamos a nuestro mercadito de rigor (no voy a decir súper, porque de súper no tiene nada) pero le tenemos cariño. A veces probamos otros pero casi siempre volvemos al nuestro. Es limpio, ordenado y ventilado. Y en Naineck hace MUCHO calor. Además abrió a la vez que llegamos nosotros y ya casi que son amigos, el hijo mayor y Naia tienen una onda terrible. A veces llora cuando toca marcharse...
Esa es nuestra ruta, a veces visitamos a otros amigos que viven en la ruta y son dueños de la purificadora de agua que lleva el nombre de su hijo de 5 años que a su vez se llama así por Joan Manuel Serrat. Naia lo adora. El papá es un enamorado de España, por lo que hicimos migas al poco de llegar. Ahora van a tener otro bebé.
Otros días los pasamos enteros en el parque. A Naia le encanta ir a la laguna a bañarse. Sobre todo si hay gente, así que los fines de semana trato de llevarla al agua. Si no, quizás sólo paseamos hasta allí o vemos la puesta de sol, otras veces visitamos a las únicas vecinas que tenemos a tiro caminando, o nos visitan ellas...
De las tres nenas, dos son mayores: de tres y cuatro, y una es más chiquita, cumplirá un año en mayo.
Naia trata de interactuar con todo el mundo que pasa cerca, se va sola caminado hacia los grupos de gente, sobre todo si hay niños en ellos, los saluda, les pide la pelota, los abraza, siente una imperiosa necesidad de "sociabilizar", como dicen por acá.
También en muchas ocasiones se entretiene sola: revuelve la arena, junta palitos, pétalos caídos o piedras; mueve de acá para allá sus wawa-peluches, ropa o alguna tota, saca cosas de los armarios que hay a su altura, allá donde hay agua intenta meterse...pero la verdad es que gran parte del tiempo, lo pasamos jugando juntas.
Me gusta dejarle llevar la batuta, que sea ella quien decida dónde vamos, así voy viendo sus avances, cómo empieza a recordar que el awa-laguna está en esa dirección, al final del sendero o cuando pasamos por la entrada del parque y ve la casa de las vecinitas y dice nenas y me señala con el dedo.
Lo mejor: cuando ve el portátil cerrado, (que es donde le ponemos los Cantajuegos) lo señala y baila con las manos haciendo un gesto de gordura por la canción "dicen que el elefante es gordo, gordo, goooordo". Es como su baile propio. Un sello ya personal.
Cada día es una nueva aventura, descubrimientos, agua, paseos, relaciones sociales, algún llanto, muchas risas, baile; increíble la energía que tiene. Sí o sí hay que cansarla porque si no a la noche no se quiere dormir y hay veces que estamos agotados nosotros y tenemos que apagar todo para que se quede dormida....así mamá puede escribir estas líneas... Feliz 2015...


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