Quien crea que con seis palabras no se puede decir demasiado, está equivocado. Naia amplía cada vez más su campo semántico sin añadir ningún otro vocablo a esta lista.
Ya antes de cumplir el año empezó con los primeros "mama" aunque no siempre iban dirigidos a mi; incluía en ese término al resto de "mamis" que nos acompañaron en la playa de Calabardina, (Murcia), las pasadas vacaciones: mi madre, mi tía, la abuela y otra tía de Andalucía... Todas fuimos mamas en algún momento. También dijo "maa" refiriéndose al mar en esos días veraniegos; y cuando empezó a comer decía "ma, ma" como alentando a que se la siguese alimentando ("más", "más").
Ya en Argentina ha incluido el maullido del gato en esa polifacética sílaba. María Elena Walsh canta a los micifuces que se van a Tucumán, "miau, miau, miau..." y Naia le hace los coros: "ma, ma, ma". Además es su modo de dejar patente que le esta dando un beso a algo o alguien, acerca su carita y dice "maaa".
De las mismas vacaciones fue el primer "tota" (ya que junto a la soltura y libertad de los primeros pasos, llegó su tan conocido amor por las pelotas) y el empezar a decir nena/nene...imagino que de escucharlo, pues para "las mamis" ella era "la nena" y en la playa también empezó a ser consciente de la existencia de más seres de corta edad y estatura que por alguna razón desconocida le caían extremadamente simpáticos. Descubrimiento que llegó a su punto álgido con la llegada en agosto de su prima Ela. Increíble irse a dormir y levantarse para continuar disfrutando de la compañía de una "nena" día y noche.
Si hablaba antes del campo semántico lo hacía sobre todo por el término tota, que se refiere en el presente a un monnnnntoooon de cosas (y no solamente redondas o aquellas "lanzables"). Hemos evolucionado. Ya eran totas las piedras, los globos, las farolas (tota de luz), el globo terráqueo (tota del mundo), el pañal sucio "hecho bola" (tota de pis) y toooodas las frutas en verdulerías y supermercados: naranjas, manzanas, sandías, calabaza "oooh gran tota", uvas y aceitunas (totas pequeñas); el palo que le lanzábamos al perro Santillan, pelotas de papel arrugado...y un largo etcétera del que seguro me olvido la mitad; pero siempre tenían en común eso: ser objetos redondos y/o lanzables. Sin embargo ahora también nos referimos con tota a entes tan dispares como sapos, botas (de agua), tortas (tarta para los españoles), y por parecido a los sapos también los yacares (cuando sólo asoman los ojitos) y a las botas, los zapatos, y como digo, seguro que me estoy olvidando alguna cosa más.
Ahora nena se aplica a sus muñecas y, me atrevería a decir que a todos los seres humanos con los que le resulta atractivo relacionarse. Van desde niños/as y bebés hasta los "bien entrados en años" como Óscar o Rubén (¿no, Bel? ;-), también valen chicas jóvenes, (y no tan jóvenes). A su papi de hecho si tiene suerte en vez de llamarlo mama que es la otra opción, a veces le llama nene y ahí queda un poco más contento. "Papá" ni por asomo.
Quizás una variación de "nena", "nene" o un "nana" muy nasal que le sale a veces, sea el "noooo" ese como "de penita" que últimamente dice cuando algo le sale mal: no consigue colocar un objeto sobre una superficie o algo así. También es cierto que cada vez dice que "no" con más sentido y conciencia de lo que significa. Es casi siempre respuesta negativa a algo de comer.
Aunque dijo "ma-ma" como primera sílaba consonante, antes de cumplir los cinco mesecitos, no tenía ningún significado real cuando lo hizo (a parte del inconsciente e instintivo deseo de hacer feliz a su madre); su primer vocablo con sentido y finalidad, fue en realidad "wau" y no como refiriéndose a nada, sino en respuesta a todos los perros que ladraban en las cercanías de la casa de mi padre y abumar en Arroyomolinos. Por ello Bruno, (el perro del Tata Rodri) es el wawau original, y que inspiró en Naia esa profunda admiración...
¿Fue nuestra pequeña perro en una vida anterior quizás...?
Ese amor por las pelotas, la actividad que desarrolla, y el deseo de vivir afuera, así como la debilidad por sus congéneres cánidos da mucho que pensar... Cabe añadir que no sólo los nombra, sino que no tarda en responder siempre que escucha alguno ladrar en la lejanía:
"wau wau" - dice Naia y tuerce el morro como quedando a la espera de respuesta - pero ya sabéis que utiliza "wawau" para llamar a otros animales, mamíferos sobre todo, como caballos, vacas (wawau mmmmm) y monos (trata de emitir el rugido del mono karayá que es el que tenemos aquí pero también es un wawa; y a todos sus peluches (elefantes, cocodrilos, osos, etc.).
Alguna vez se le ha colado un pájaro entre los wawas pero no se suele referirse a ellos como tales.
Va deformando su pronunciación de decirlo tanto, que últimamente suena como a wavau o incluso wava...
Podría parecer que "awa" y "wawau" son casi lo mismo, repetido, pero Naia tiene clarísima la diferencia de lo que define:
Awá es, por un lado, aquella donde se baña: pileta, bañera, piscina, laguna, y también la lluvia que cae y los charcos que esta deja. Y por otro Awá es también todo lo que se bebe, ya sea realmente agua, o en realidad jugo (zumo), cerveza, vino, coca cola...
Estos días con la abuela fue divertido ver cómo trataba de repetir y cuando le decíamos "abu", ella decía "abu-a" con la misma entonación pero sin poder perder la "-a" final y después al decirle que íbamos al "avvvión" también "awwwa" pero con el mismo sonido que decíamos nosotros avión.
Fotografías: todos los derechos reservados Ariadna Macnab
Casi me olvidaba de una de sus primeras palabras y sin duda de las más importantes: su amada teta.
Empezó a decirlo con claridad en las vacaciones de Vejer con los otros abuelos. De lejos ya intuía detrás del bikini lo que se le antojaba y apetecía más que nada y venía corriendo tetaaaa. A día de hoy sigue siendo infinito su amor y no se refiere a otra cosa.
"Con esto no se jode, la teta es la teta". Por ahora nada se le puede comparar.
A día de hoy parece que está bien así, se arregla sin problema con su reducido vocabulario y nosotros la entendemos perfectamente. Todo a su debido tiempo.
Añado una observación, hecha por Juan, en el último minuto y cierta como la vida misma. Recientemente está diciendo "hola" sin parar. Agarra el teléfono y se lo pone en la oreja y repite "hola, hola", lo mismo a la gente que pasa o cuando otro la saluda, acompaña movimiento de mano y sonrisa, por supuesto.
Hola sería la séptima palabra, y también hace rato que cuando consigue hacer algo que está intentando...o se esconde y aparece, dice "ahí está", que de diciéndolo ella suena como ahí-tá, a veces a-taaa... y también tenemos el muy común entre los bebés: ete, señalando a algo que quiere...
¡Mi niña! ¡Si tiene por lo menos ocho o nueve palabras en realidad!
Además balbucea un montón, entonando y cuenta cosas a su modo. En cualquier momento empeza a decir algo con sentido. Estaremos atentos...


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