Ya me harté de que mi madre escriba sobre mí cuando duermo, así que hoy he decidido tomar yo las riendas, al fin y al cabo ya tengo un año y medio, y sé valerme por mí misma. El mundo exterior no me da miedo. Quiero explorarlo todo. Me gusta que me lleven a pasear, pero a veces prefiero salir yo sola caminando cuando se despistan y ver hasta donde llego... cruzo la alambrada de las casas y me aventuro en el parque, que es mi jardín. Hay un árbol al que me gusta subirme, sólo puedo subir un poco, mamá a veces ayuda a subir un poco más; también puedo mirar cómo se suben otros nenes más grandes. Cada vez me subo con más facilidad a todos lados, mesas, sillas, barandillas, hasta banquetas y mostradores ¡nada se me resiste!
No me gusta vestirme, no entiendo por qué los mayores usan ropa. No entiendo la necesidad de cubrirse con telas que solo dan calor, se mojan y son molestas; lo peor es que se empeñan en vestirnos a todos. Por fin he conseguido desnudar a todas mis nenas y wawaus, pero hoy he descubierto con sorpresa que también le ponen ropa a camas y almohadones. No entiendo nada. Lo que sí me gusta es calzarme, porque puedo yo sola, llevar las botas de agua puestas a todos lados, o ponerme las de papá, ¡eso sí que es divertido!
Me gusta morder todo. Sigue siendo emocionante chupar algo para ver a que sabe después de tocarlo con las manos, sobre todo si es algo nuevo. A veces está rico, otras me regañan, pero yo pruebo; y con los dientes que ahora tengo, si es blandito le saco un cacho. Solamente con la mirada de mamá ya se si estoy haciendo mal o no, pero a veces la tentación es demasiado fuerte y me escondo para seguir mordisqueándolo.
Puede parecer que soy pequeña, pero sé hacer un montón de cosas. Me gustan las emociones fuertes, mamá se olvidó de hablar de eso cuando habló sobre mis gustos, a papá no le habría pasado... él es mi entrenador personal, desde que era bien chiquitita hacemos equilibrio juntos, me sujeta fuerte y me ayuda a ponerme de pié sobre su mano, aunque ahora hay demasiadas distracciones y me da la risa floja. Me encanta trepar, y soy buena. Casi nunca me caigo. Ya sé saltar, he aprendido mirando sapos. Es más guay todavía hacerlo en la cama que es blandita y tirarme para atrás o para delante cuando sé que hay una almohada o un puff o que me va a agarrar alguien al caer. Y si hay pelotas sobre las que saltar, mejor aún.
Es divertido mover cosas de un lugar a otro pero no sé por qué los mayores lo hacen tanto, y la manía que tienen los adultos de colgar las cosas, meterlas en armarios, cajones o amontonarlas unas encima de otras. A mi no me gusta el orden, sobre todo cuando implica que coloquen mis juguetes en estantes donde no puedo alcanzarlos. Yo quiero tener todo a mano, aunque esté desparramado.
Amo el caos. Por eso prefiero estar afuera.
Me siento en la vereda, escucho chicharras, pájaros, perros y vacas; y también puedo saludar a la gente que pasa; me gusta cuando Rubén corta el césped y quedan los montoncitos de pasto seco, yo lo junto con las manitas y lo meto dentro de algún objeto hueco o lo revoleo por encima de mi cabeza. Es divertido, hasta mamá se ríe. Últimamente me gusta cada vez más ponerme cosas en la cabeza, la tierra está bien pero también mola la ropa de mamá... que encima tiene olor rico, o algún trapo que encuentro por ahí.
Me encanta tapar y destapar cosas, pero las que son de fuerza que a mi lo que es de maña y paciencia como que no me va mucho. Saco todo de cualquier bolso si no hay una cremallera de por medio, los botones y clips los llevo mucho mejor, o la cinta, la cinta me gusta sacarla de todos lados. A veces detrás de una cinta se esconden cosas tan interesantes como un montón de toallitas húmedas o un paquete de algodón por despeluchar. Si no hay nada detrás, siempre puedo intentar pegarla en algún sitio nuevo, o en mi panza que es muy diver.
Me gusta que me hagan caso. Necesito que todos los que me rodean sepan que estoy ahí y me lo hagan saber; yo soy cariñosa y sociable y a todo el mundo saludo, aunque a veces la gente es un poco rancia. Los nenes igual, unos me dan mucha bolilla y soy feliz, y otros ni caso. También me agobio cuando me vienen mucho detrás, necesito mi espacio, no me gusta que otros niños casi tan pequeños como yo me intenten alzar en brazos; yo quiero ser una más. Correr, saltar, jugar con ellos y que me persigan o con una tota, pero no que me lleven de aquí para allá a su antojo. Cuando alguien viene a visitarnos a casa lo llevo de la mano a mi pieza y le enseño todos mis juguetes, por ahora no tengo problema en compartir.
Si escucho música bailo, cualquier ritmo, hasta la música que sale de los móviles. Me encanta la jarana, cuando se juntan papá y mamá con más amigos y hay gente en casa, o vamos a casa de otros y ponen música, prenden fuego y nos acostamos tarde. Si hay niños, más me gusta.
Un par de veces nos hemos juntado con muchos niños, música, globos, juegos y otras distracciones y me lo he pasado increíble, no sé por qué no se repite más a menudo...
Varias veces al día me sientan en una silla alta y de pronto, de no dejarme chupar la mitad de las cosas, mamá pasa a tratar de meterme de todo en la boca. A mi me gusta probar yo sola, y ellos quieren que abra la boca así no más. No me gusta mucho comer. Abajo seguro que estaba haciendo algo más interesante. No suelo tener hambre. Ganas de teta, eso sí; cuando mamá me lleva en brazos ¡me quedan tan cerca...! no puedo entender por qué no quiere que le meta la mano y las busque...sé que están ahí! ¡escondidas! ¿por qué? Ojalá estuvieran siempre fuera para que pudiera dar sorbitos a cada rato. Hay algunas cosas de comer que sí me gustan: el jamón serrano, las aceitunas, los mejillones, los tomates cherry, el asado de papá, el chocolate...
Me fui así, sin despedirme. Pero es que me cuesta un montón mantener la atención en algo tanto rato. Me despido hasta pronto, con mi primera selfie :-)
Fotografía. Todos los derechos reservados Ariadna Macnab

Es la primera vez que te leo Naia y me ha encantado. Tenía un ratito libre en el trabajo, empecé por curiosidad y me quedé enganchado. Va a ser verdad que te vales por ti misma, al menos escribir lo haces de maravilla, se nota que tu mamá te enseñó bien y que ella aprendió de los mismos profes que yo ;-)
ResponderEliminarMuchas gracias por contarnos tus cosas, yo soy papá de otra Naia y me la recordaste mucho, quizá tu relato se convierta en su cuento de antes de dormir de esta noche...
Un montón de besos guapísima...ah! y como no te importa compartir (de momento), coge alguno de ese montón y se lo das a tu mamá...de mi parte! MUAAAAAAK!!
Leer las aventuras de mi pequeña cosita, me pone los pelos de punta. Me encanta el terremotillo. Tiene que estar enorme y traerte de cabeza... pero también adorable y para comérsela! Gracias por el blog y narrarnos las aventuras de la peque!
ResponderEliminarGrande la escritora😍😍
cuento los días!!!!! Os quiero!
Leer las aventuras de mi pequeña cosita, me pone los pelos de punta. Me encanta el terremotillo. Tiene que estar enorme y traerte de cabeza... pero también adorable y para comérsela! Gracias por el blog y narrarnos las aventuras de la peque!
ResponderEliminarGrande la escritora😍😍
cuento los días!!!!! Os quiero!